Andrés Eloy Crespo. Corresponsal juvenil

En los tiempos que vivimos, los venezolanos en su cotidianidad tienen como principal premisa la supervivencia. Ir a trabajar luego de sortear diversos avatares, para así obtener los ingresos para el sustento diario. Sin contar aquellos que enfrentan situaciones de salud, sociales y económicas que atentan contra su crecimiento como personas. La recreación y la cultura quedan relegados y hasta olvidadas en una sociedad más pendiente en garantizar su la sobrevivencia que en su libre desenvolvimiento personal.

Sin embargo, aún existen experiencias en las comunidades donde la infancia y la juventud se vuelven la principal prioridad, promoviendo no solo su crecimiento artístico sino ver en las artes un estilo de vida. En una sociedad donde las profesiones ligadas a las artes son vistas como meros hobbies y no como carreras tan validas como la medicina o la ingeniería. Todo esto ocurre en una humilde comunidad al suroeste de la capital venezolana

Sin duda alguna, existe una experiencia que ha enriquecido a la infancia y juventud de la Urbanización Kennedy (Macarao), la Fundación A Pies Descalzos Vamos. Un espacio artístico y social donde la atención integral ha sido su principal prioridad, teniendo como experiencias “insignia”:

  1. la Academia Artística Integral, donde se forman a niños y jóvenes en distintas disciplinas como baile, danza, gimnasia y modelaje, sin olvidar el eje transversal de la formación en valores; y
  2. el Centro de Estudios y Asesoría Escolar, donde se busca el refuerzo académico de niños y jóvenes, además de la asesoría y formación integral para así compensar las carencias de formación que existen en nuestros centros educativos.
  3. Actualmente llevan a cabo sus labores en la U.E.N Parroquia Macarao y en los espacios de la Fundación Siembra de Venezuela, donde cada semana atienden a más de 100 niños y jóvenes en sus diversos programas. Cada vez son más los jóvenes, ya sea como formadores, voluntarios u acompañantes que se suman a esta loable experiencia a favor de una comunidad que tanto necesita rescatar sus valores y cultura.

Todo esto parte, según la visión del presidente de dicha fundación, Abraham Noguera, de atender un punto neurálgico en el desarrollo de la sociedad: la formación integral, valorando tanto lo cuantitativo como lo cualitativo; el rescate de la familia como núcleo vital de la sociedad y reconocer en la juventud los motores principales que este país necesita para salir adelante. Son los jóvenes con su inventiva, y sus ganas de salir adelante, los que deben asumir definitivamente las riendas del país, siempre bajo la visión del emprendimiento y el trabajo como las formas más eficaces de surgir y progresar como persona y como profesional.

La juventud está apuntando desde las comunidades más humildes, no solo a soñar con un país mejor, sino a crear ese país a través de pequeñas acciones que, sin darse cuenta, comienzan a hacer la diferencia. La comunidad de Kennedy ha dado pasos importantes en la construcción de una sociedad mejor y APDV ha sido uno de los pilares fundamentales de este gran cambio social. Sigamos estos ejemplos para que se multipliquen en más comunidades y así esa sociedad mejor estará cada vez más cerca de ser una realidad.

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