El Informe Somos Noticia realizado por Cecodap en alianza con el Observatorio Venezolano de la Violencia refleja que durante 2017 más de mil niños y adolescentes fueron víctimas de homicidio, principalmente jóvenes entre 15 y 17 años

1.100 niños, niñas y adolescentes fueron asesinados en el país durante 2017, solo según los casos que fueron reseñados en la prensa nacional venezolana. Tres niños cada día. Un niño o adolescente cada ocho horas.

Estas muertes violentas son un subregistro de lo que se publica en los medios de comunicación, una parte que se puede cuantificar a partir de noticias e informaciones de la prensa nacional, como respuesta a una política de Estado que oculta las cifras oficiales. Año tras año el Informe Somos Noticia realizado por Cecodap en alianza con el Observatorio Venezolano de la Violencia refleja el aumento  de las distintas formas de violencia que están afectando a los menores de edad en el país.

El estudio que corresponde a 2017 documentó 10.499 casos sobre violencia contra niños, niñas y adolescentes, en los cuales la violencia estructural (desnutrición, insalubridad o falta de medicinas, niños intoxicados al comer basura,
imposibilidad de conseguir vacunas, niños con enfermedades crónicas sin tratamientos) afectó a 4.852 niños, niñas  adolescentes (NNA). Pero el año pasado la violencia por homicidios acabó con la vida de 1.134 NNA, lo que representa una tasa de 99 niños y jóvenes asesinados por cada 100 mil dentro de su grupo de edad, cifra que está 10 puntos por encima de la tasa nacional que abarca a toda la población que se ubica en 89 personas asesinadas por cada 100 mil habitantes.

El término “enfrentamiento” y las muertes en el contexto de las OLP aparecen reiteradamente en el informe presentado por Cecodap. Las cifras revelan que 105 niños y adolescentes fueron asesinados bajo un móvil asociado a “resistencia a la autoridad”. Cada semana se contabilizaron tres niños que aún no habían cumplido los 9 años pero fueron asesinados bajo esta figura, otros cinco niños con menos de 14 años también murieron en hechos asociados a una presunta resistencia o enfrentamiento con los cuerpos policiales y 22 menores de 17 años fueron víctimas de homicidio por esta misma causa.

En los registros de estos casos aparece cada vez con más frecuencia la figura de la resistencia a la autoridad como “causa de muerte”, una categoría que no tiene correspondencia en términos legales como una causa pero como explica Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), se ha ido imponiendo como una categoría que funciona dentro de una política de Estado: “los cuerpos de seguridad actúan como perseguidores, juzgan y aplican condena. Esto es totalmente arbitrario e ilegal”.

Los más vulnerables son los adolescentes entre 15 y 17 años de edad que se convierten en objetivos buscados por los cuerpos policiales para ‘darles de baja’, un término instalado en el lenguaje oficial que enmascara las ejecuciones extrajudiciales, precisa Briceño León.

El informe señala que durante 2017 se contabilizaron 339 noticias que denunciaron violencia por parte de funcionarios de los distintos cuerpos de seguridad del Estado contra NNA y en la mayoría de esos casos (109) la información reseña que ocurrieron durante enfrentamientos policiales pero la versión de los familiares difiere de lo que notifican las autoridades.

En las notas de prensa en las cuales se recogen los hechos narrados por los familiares se informa que algunos de estos jóvenes fueron identificados y ajusticiados, muchas veces frente a sus propias familias. En las notas revisadas y cotejadas en el informe se cuentan 56 adolescentes ajusticiados por funcionarios policiales y militares.

Briceño León agrega que la violencia se ha naturalizado porque se trata de una generación que ha crecido en los últimos 20 años dentro de un contexto de impunidad, irrespeto a la norma, violencia verbal e institucional.

“Se ha producido lo que llamamos el efecto espejo, en el cual víctimas y victimarios son contemporáneos y se relacionan de manera violenta” y señala que ha bajado la edad de las víctimas -alrededor de los 10 años- pero también la de los niños y jóvenes involucrados en hechos violentos.

“Las bandas están atrayendo a los niños con la comida, los llevan a lugares y les compran comida en la calle que la familia no puede costear o los llevan a casa y les dan alimento para que lleven a casa”, agregó el director del OVV.

Aunque los adolescentes son la población más vulnerable a las muertes violentas, las cifras muestran que cada semana uno o dos niños que ni siquiera cumplieron los 4 años de edad también fueron asesinados en manos de delincuentes. Las armas de fuego se llevan la vida de los NNA en 90 % de los casos pero el 10 % restante murió como víctima de la detonación de algún material explosivo como granadas o en hechos en los cuales estuvieron involucradas armas blancas.

Carlos Trapani, coordinador de Cecodap, agregó que el Estado debe comenzar por reconocer el problema porque no se puede implementar ninguna política pública si no hay datos precisos y además hace caso omiso a las solicitudes presentadas por los sistemas de protección.

Fuente: talcualdigital.com