Ni profesores ni estudiantes tienen los recursos para alimentarse adecuadamente. Esto repercute en su desempeño académico.

Inicia en Venezuela un nuevo año escolar desolador, con al menos 60 % de ausencia estudiantil y escasez de profesores; esto, tras la grave crisis política, económica y humanitaria que enfrenta el país suramericano.

Un reportaje del diario ABC de España reveló que en Venezuela mientras 60 % de los estudiantes desertaron, entre 30 % y 40 % de los profesores decidieron salir del país dejando las aulas vacías.

De acuerdo con cifras extraoficiales, para este período escolar de 2018 y 2019, la población escolar se ha reducido a menos de la mitad, solo hay unos tres millones de niños en los salones de clases. Las razones principales de esta ausencia son la falta de alimentos, medicinas y el paupérrimo poder adquisitivo de los venezolanos.

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la población Venezolana (Encovi), 4 de cada 10 niños y adolescentes, entre los 3 y 17 años, dejan de asistir a clases por distintas causas, incluyendo problemas de transporte, apagones o falta de alimentación.

Javier Tarazona, director de la ONG Fundación Redes, señaló que la deserción escolar afecta más a las ciudades en el interior del país que a Caracas, la capital. Denunció que en más de 1.500 escuelas del territorio nacional el abandono de las aulas fue del 58 %, mientras que en los estados fronterizos se eleva al 80 %.

Pero los alumnos no son los únicos que han abandonado las aulas, pues los profesores en el país suramericano se han visto obligados a dejar su labor como docentes para buscar mayores ingresos, o en su defecto salir del país.

Estimaciones de la Federación Unitaria del Magisterio de Venezuela señalan que en el interior del país la diáspora de docentes supera el 40 %, mientras que en Caracas ronda el 25 %.

Y es que las universidades y escuelas de Venezuela son el espejo real de la crisis en ese país. Los profesionales de la educación están en “peligro de extinción”.

Ante esta situación, las universidades, por ejemplo, contactan a estudiantes de los últimos semestres o recién graduados de las diferentes carreras para que den clases en las materias en las que se han destacado. Mientras que en los colegios, los alumnos de cuarto y quinto año de secundaria fungen como suplentes mientras las instituciones consiguen reemplazar al maestro titular.

La situación radica en que Venezuela, un país que durante décadas se destacó por su alta calidad educativa, hoy no solamente pone en riesgo esa reputación, sino que además con el paso del tiempo se queda sin profesores con pedagogía y experiencia.

Olga Ramos, miembro de la Asamblea de Educación en Venezuela, le explicó al PanAm Post que en muchos casos las instituciones educativas han optado por acudir a padres, representantes y miembros de las comunidades para que impartan materias en las que tienen conocimiento.

“Eso en términos reales condena al sistema educativo a bajar la calidad, porque no están garantizando que la persona que está enseñando tiene conocimiento completo de la materia, y además no tienen pedagogía”, señaló.

Ramos explicó que se desconocen las cifras oficiales sobre la deserción de profesores, pero señaló que “sí es alta la cantidad de maestros que se está retirando”.

FUENTE: es.panampost.com